Esta senda es la que empleaban los hombres y mujeres de Sieste para acceder a las Huertas que se encuentran cerca del río. El desnivel es de 100 mts más o menos. Su trazado es muy cómodo y el estado de conservación muy aceptable. 

Para acceder a este sendero deberemos descender hacia Boltaña por el camino asfaltado, y en llegando a una curva donde éste se bifurca. Hay un espejo que visualiza ambos lados del camino, giramos a mano izquierda y andamos hasta llegar a un punto en el que el guarda carril se halla interrumpido.Este es el punto en el que se inicia el sendero que nos llevará a las Huertas de Sieste.

A pocos metros de iniciado el sendero, mientras descendemos podremos ver, a la derecha y a pie de río, las ruinas del molino de Sieste. El sendero no nos lleva directamente a él. Para poder hacerlo deberemos llegar hasta el cauce del río y, entrando en él, dirigirnos a la derecha unos cincuenta metros, hasta un punto en que se suaviza la ribera y es posible ascender a la plana donde se encuentra el edificio. El paso por el cauce es necesario hacerlo desde que una gran barrancada destruyó los accesos normales.

Debemos de tener en cuenta que el molino es de propiedad particular así como todo el espacio que le rodea, razón por la cual, el respeto se hace necesario. 

Existe otro sendero de acceso directo al molino, pero el estado en que se encuentra no lo hace recomendable. Sin embargo tiene como curiosidad el hecho de que se atraviesa un espacio en el que se han hallado fósiles. Hay que recordar que todo el valle fue fondo marino. 

El tiempo empleado desde que iniciamos la andadura, podemos estimarlo en entre ida y vuelta en 1 hora 30 minutos, habiendo dedicado una parte de este tiempo en recorrer los alrededores del molino.

El recorrido es agradable en todo tiempo. En verano deberemos tener en cuenta que el sendero discurre por la cara sur del monte.

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