A tan solo 40 minutos de Condado de San Martín se encuentra Roda de Isabena, en la comarca de la Ribagorza, una pequeña y encantadora población que nos ofrece unas vistas preciosas junto a un gran patrimonio cultural repleto de historias que cautivan al visitante. Su mayor patrimonio es nada menos que la catedral más antigua de Aragón, haciendo de esta población la más pequeña de España dotada de Catedral.

La historia de la Catedral de Roda de Isábena viene de lejos. El obispo Sisebuto consagró la iglesia el año 819 (siglo IX). Cuando Ramón II, conde de Ribagorza (950-970), consiguió la independencia de la Ribagorza, puso todo su empeño en erigir una diócesis propia. Esto se logró el 1 de diciembre del 956, gracias a que el arzobispo de Narbona, Aimericio, la designó sede con obispo propio segregándola de la diócesis de Urgel. Su primer obispo fue el hijo del Conde Ramón II y su esposa Garsenda de Fesensac, Odisendo, quien la consagró a San Vicente el 17 de noviembre de 957.


Tras la destrucción de la primitiva catedral, por parte de Abd-al-Malik (hijo de Almanzor) en agosto de 1006, los ribagorzanos en el 1017 decidieron construir una nueva y encomendaron las obras a un equipo de maestros lombardos. Cuando apenas la obra lombarda comenzaba a hacerse visible, sus constructores se vieron reemplazados por un equipo de maestros navarros que continuaron los trabajos según normas distintas. Sancho III Garcés el Mayor (1000-1035) rey de de Navarra había conquistado el condado y ello provocó que dejase de existir Ribagorza como territorio independiente


En el año 1030 el obispo Arnulfo volvió a consagrar el templo esta vez bajo la advocación de San Vicente y San Valero. Este obispo sería el que mandaría traer los restos de San Valero a la nueva Catedral, de ahí que se erigiera con esa doble advocación.


Tras la conquista de Barbastro se traslada la sede del obispado. A partir de entonces se llamó obispado de Roda-Barbastro. Más tarde Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona y príncipe de Aragón llevó la sede episcopal a Lérida tras ser conquistada esta a los musulmanes en el 1149, perdiendo Roda la condición de sede episcopal.

Una de las piezas más valiosas es la silla de San Ramón (siglo IX), construida en madera de boj de Toulouse, se encuentra en la capilla de Santa Bárbara. Fue robada por Eric el Belga en diciembre de 1979 y troceada para sacarla de España. Antes de destrozarla se consideraba uno de los muebles más antiguo de Europa. Una estructura de metacrilato reconstruye las partes que no han podido ser recuperadas y devueltas a este templo.



La silla era un ejemplar único tallado en madera con motivos de animales fantásticos de inspiración nórdica y se desconoce cómo pudo llegar a Roda, aunque se supone que debió ser un regalo a San Ramón por parte de algún personaje del norte de Europa. Junto a la silla reconstruida, se encuentran las sandalias, un guante y la mitra de San Ramón que fueron sacadas del sarcófago.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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